Tag: violencia

asaltos en Itacaré

asaltos en Itacaré

Itacaré es un popular destino turístico en la costa del estado de Bahía. No lo hemos visitado todavía y por esa razón ni tenemos una ficha sobre él en el blog ni tenemos cómo dar información de primera mano.

La entrada Trilhas em Itacaré: perigo de assalto mesmo com guias publicada hace ya un tiempo en Viaje na Viagem, el blog de viajes más importante de Brasil, contiene numerosos relatos de asaltos en las caminatas de la región de Itacaré que francamente nos han quitado las ganas de visitar ese destino.

Por un lado, sorprende la gran cantidad de relatos en primera persona de turistas que han sido asaltados a mano armada durante los últimos años mientras hacían excursiones en la región. Al contrario de lo que pudiera parecer, está lejos de tratarse de un puñado de casos aislados, como cualquiera que tenga la paciencia de echar un vistazo a los comentarios de aquella entrada podrá comprobar -el más reciente es de enero de 2011-.

Por otro lado, lo que realmente nos ha impactado fue la intervención en los comentarios de esa entrada de gente que trabaja en la industria turística de Itacaré. Su discurso básicamente echa la culpa de los asaltos a los turistas que, y cito textualmente, “llegan a Itacaré y piensan que hacer una caminata por la selva o las playas es tranquilo”, sin contratar a guías de agencia. El mensaje es claro: si vas a Itacaré y contratas un guía de agencia, no serás asaltado. Si por el contrario decides hacer las caminatas por tu cuenta y acabas siendo asaltado, la culpa es tuya.

Con esta argumentación, lo que quería ser una defensa de Itacaré se convierte en una gigantesca piedra en su tejado. No quiero ni saber por qué razón un turista con guía de agencia no es asaltado mientras que otro turista sin guía o con un guía informal corre ese riesgo. Es evidente que hay algo bastante siniestro en esa situación.

Confieso que es la primera vez que veo a alguien echando la culpa de los problemas de un destino al turista que lo visita. Pero, en cualquier caso, quería dejar este aviso para que conscientes de la existencia de un serio problema, cada uno decida si ese es el destino en el que quieren pasar sus vacaciones.

Actualización de marzo de 2013: parece que poco ha cambiado en Itacaré. 17 turistas, incluyendo varios extranjeros, fueron asaltados a punta de revólver en una de las caminatas de Itacaré. Las víctimas pasaron por momento de terror cuando los asaltantes les obligaron a jugar a la ruleta rusa. Más información en BA: assaltantes rendem 17 turistas em trilha entre mata fechada em Itacaré y en Biólogos tem momentos de terror em trilhas de Itacaré.

——————————
ENTRADAS RELACIONADAS:
violencia contra turistas en Brasil: reflexiones
lectores del blog asaltados en el autobús de São Luís a Belém
Violencia y comparaciones inaceptables

Suscribirme al contenido del blog por email.
Seguir a De viaje a Brasil en Twitter.
Seguir a De viaje a Brasil en Facebook.

11 March 2011 | By | 8 Comentarios More
lectores del blog asaltados en el autobús de São Luís a Belém

lectores del blog asaltados en el autobús de São Luís a Belém

David y Núria son dos lectores de De viaje a Brasil que acaban de volver de un viaje por tierras brasileñas con una experiencia muy negativa en su recuerdo: el autobús nocturno en el que cubrían el trayecto de São Luís (en el estado de Maranhão) a Belém (en el estado de Pará) fue asaltado por cinco encapuchados armados que robaron todo lo que llevaban los pasajeros y les hicieron pasar por unos traumáticos 50 minutos de pánico bajo la mira de un arma. Además de los lectores iban en el autobús unos australianos y cuatro holandesas. El resto eran brasileños. Afortunadamente nadie resultó herido.

En el blog hemos advertido repetidas veces sobre el riesgo de la ruta terrestre entre São Luís y Belém, donde faltan dedos de las dos manos para contar las noticias de asaltos a autobuses. Sin embargo, estos avisos los he dejado siempre en comentarios o en notas relativamente escondidas entre los textos. Después de la experiencia de David y Núria creo necesario hacer una entrada para que nadie más vuelva a caer en esta trampa sin haber sido informado previamente.

Además de la ruta São Luís – Belém, hemos sabido en el pasado de repetidos asaltos en la ruta terrestre entre Fortaleza y Natal, también de asaltos en la ruta nocturna de São Paulo y Río a Foz de Iguazú (especialmente en el estado de Paraná) y de la ola de asaltos a furgonetas transportando turistas de Maceió a Maragogi (con argentinos entre las víctimas de estos últimos crímenes; parece que la ola de asaltos cesó). Un lector del blog nos contó que viajó en autobús por el estado de Bahía en un convoy con escolta policial armada, de lo que deduzco que en algún momento ha debido haber problemas ahí también. Hubo una época en la que los asaltos a autobuses y taxis que salían del aeropuerto internacional de Río aparecían con cierta regularidad en los titulares. Ahora parece que la moda fue importada por São Paulo (asalto a turistas que salen del aeropuerto internacional de São Paulo).

Es muy difícil recabar noticias sobre este tipo de incidentes. Por un lado, el interés de los medios de comunicación nacionales está centrado casi exclusivamente en el eje Río – São Paulo y escuchar noticias de los estados más pequeños o remotos es altamente inusual. Por otro lado, a las autoridades y a la industria turística no les interesa que se divulgue este tipo de información porque naturalmente ayuda a espantar a los turistas. Siempre que me entero de algún incidente parecido intento obtener más informaciones y emitir la alerta en el blog. Pero pocas veces esa información encuentra eco más allá del círculo inmediato de los afectados.

La violencia contra turistas es probablemente el lastre más pesado que impide que Brasil ocupe un lugar importante como destino del turismo internacional. Pasan los años y las situaciones se repiten sin que nada cambie a mejor. En estos momentos parece que la única política institucional declarada de combatir los efectos de la violencia contra los turistas extranjeros es contrarrestar las noticias negativas con una “agenda informativa positiva” que exalce las bondades de Brasil. Como creo firmemente que el turista debe ser informado de lo bueno y de lo malo, desde este blog nunca he suscrito esa política de limpieza étnica informativa.

——————————
ENTRADAS RELACIONADAS:
violencia contra turistas en Brasil: reflexiones

14 April 2010 | By More
violencia contra turistas en Brasil: reflexiones

violencia contra turistas en Brasil: reflexiones








turista-espanol-copacabana


100-estrangeiros







































guarulhos-congonhas

El único propósito de la ristra de titulares que abre esta entrada es el de contextualizar algunas afirmaciones que voy a realizar. Los primeros titulares son todos de este año y la gran mayoría de los restantes son del último par de años. No ha habido que indagar demasiado en las hemerotecas virtuales.

1. Las percepciones son importantísimas para el individuo. La vasta mayoría de los turistas que visita Brasil construye su propia opinión en torno al problema de la violencia contra los turistas basándose en su experiencia personal. En líneas generales, como a la mayoría de los turistas que visitan Brasil no les sucede absolutamente nada, una buena mayoría de ellos vuelve a casa diciendo que el problema de la inseguridad es exagerado y que no hay diferencia entre Brasil y su lugar de origen. Cada uno es libre de pensar lo que quiera y de extraer sus propias conclusiones. Pasé dos años de mi vida estudiando in situ uno de los conflictos más violentos y duraderos de la Europa occidental y la impresión más indeleble que me dejó ese periodo de mi vida es la fuerza que tienen las percepciones en las construcciones mentales de los individuos y las comunidades.

2. Las percepciones proporcionan frágiles cimientos a la hora de enunciar teorías de validez universal. De forma cíclica me encuentro opiniones de viajeros que han pasado por Brasil y que, ante la ausencia de cualquier tipo de problemas en sus recorridos, enuncian premisas altamente problemáticas. “Viajé 10 veces a Brasil y nunca me pasó nada – no te preocupes, es segurísimo”. Si bien la experiencia individual merece todo el respecto del mundo, la fragilidad del principio queda en evidencia cuando se compara con afirmaciones idénticas. Fijémonos, si no, en unas afirmaciones que podría realizar basadas en mi experiencia personal: “fue cinco veces a Buenos Aires, anduve de aquí para allá de día y de noche, y nunca jamás me pasó nada. Buenos Aires es segurísimo”. “Paseé por la noche por algunas calles oscuras del centro de Chicago, no vi nada y no me pasó nada. Es segurísimo”. “Nunca sufrí ningún accidente de tráfico en España (toquemos madera). Se conduce muy bien”.

3. Las desgracias afectan a una proporción pequeña de la población. En cualquier país del mundo – exceptuando quizás aquellos padeciendo virulentas guerras – el número de personas afectadas por la violencia es muy pequeño. Los índices de homicidios se miden en docenas de personas por cada cien mil habitantes. En el caso de un turista, que pasa únicamente unos días en el destino, las probabilidades de padecer un incidente son todavía menores. Es esta casi insignificante probabilidad estadística que puede llegar a crear una falsa impresión de que no pasa nada. Además, la distribución geográfica del crimen no es igual en todo el país. Mientras hay destinos dentro de Brasil con una triste reputación por ser fuente permanente de dolores de cabeza para los turistas, hay muchos otros donde rara vez pasa nada.

Hay dos reacciones extremas al asunto entre los que tienen pensado venir a Brasil y los que ya lo han hecho.

  • los paranoicos temen Brasil y piensan que van a ser asaltados nada más poner pie fuera del aeropuerto. No, Brasil no es así. La inmensa mayoría de los turistas (ya sean nacionales o extranjeros) que pasan sus vacaciones aquí no sufren absolutamente ningún percance. Por lo tanto, no hay que ser paranoico. Tomando unos cuidados básicos, informándose bien de por dónde anda uno, es muy poco probable que seáis víctimas de la violencia.
  • para los relajados “Brasil no es más peligroso que cualquier otro país del mundo”. La violencia contra los turistas es significativamente más importante que en la mayoría de los destinos turísticos del mundo. En Violencia y comparaciones inaceptables di algunas cifras que permiten contextualizar esta afirmación. La inseguridad es palpable en muchos destinos turísticos (en algunos los asaltos a turistas son crónicos, se repiten desde hace años sin que las autoridades resuelvan el problema) y el hecho de que a la mayoría de las personas no les pase nada se debe a la probabilidad estadística y no a una situación de falsa seguridad. Se compara una estancia de pocos días en el extranjero con décadas de vida en una misma ciudad. Ni paranoia ni bajar las defensas. En Brasil es necesario tomar unas precauciones que yo ciertamente no tomo en la mayoría de los destinos que visito fuera de Brasil.

Aprovecho aquí para reproducir actualizados los consejos que ya diera hace mucho tiempo en la entrada seguridad:

  • preguntad, allí donde os alojéis, cuál es la situación de la seguridad en la zona en la que os encontráis. En general, los lugareños siempre os van a dar una versión de la situación que va a pecar siempre por la prudencia.
  • no os obsesionéis con intentar no parecer un turista. Primero, no lo vais a conseguir; segundo, la violencia en Brasil no discrimina entre turistas y nativos.
  • en las grandes ciudades (Río, Recife, Salvador, Fortaleza, São Paulo) tomad como mínimo las mismas precauciones que tomarías en zonas complicadas de Buenos Aires, Madrid o Londres.
  • andad siempre con una fotocopia del pasaporte para no perder el original en caso de robo (el original se puede quedar dentro de la maleta, si el alojamiento os inspira confianza).
  • llevad siempre un poco de dinero para poder dárselo al atracador en el caso no deseable de que seáis víctimas de un atraco.
  • nunca, nunca, nunca os resistáis a un atraco. Al contrario que en otros países del mundo, en Brasil los atracadores casi siempre andan armados y usan las pistolas con enorme facilidad.
  • el hecho de que el atracador sea menor de edad no significa que no vaya armado y no esté dispuesto a apretar el gatillo.
  • tomad mucho cuidado a la hora de usar los cajeros automáticos. Hacedlo preferiblemente en lugares con mucho movimiento (centro comercial, aeropuerto) en horas diurnas.
  • no andéis exhibiendo ni vuestras cámaras digitales ni vuestros teléfonos móviles.
  • si vais a entrar a una favela, hacedlo acompañados de alguien del lugar. Si no, podéis tener problemas con la gente del lugar o con la policía (los blancos solo entran a la favela a comprar drogas).
  • en la playa, os parezca seguro el lugar o no, haya gente o esté desierta, nunca dejéis nada de valor en la arena mientras os bañáis.

Lo he repetido un millón de veces y lo vuelvo a hacer ahora. Mejor pecar por exceso de prudencia y volver a casa encantado que pecar por defecto y sufrir un disgusto.

¿Brasil es un país violento? Lo es.

¿Esa violencia acaba salpicando a los turistas? Lo hace.

¿El número de turistas víctimas del crimen en Brasil es proporcionalmente mayor que en muchos otros destinos turísticos del mundo? Lo es.

¿El número de turistas víctimas de la violencia es estadísticamente muy pequeño cuando se compara con el total que visita Brasil? Lo es.

Tony, ¿dejarías de viajar a Brasil por causa de la violencia? Si tuviera claro que quería conocer Brasil, no, no dejaría de visitarlo por culpa de la violencia (me informaría bien y andaría con precaución, a sabiendas de que a la mayoría de los turistas no les pasa nada). Ahora bien, si no supiera si pasar las vacaciones en Brasil o en otro destino, la inseguridad pesaría como un factor negativo en contra de Brasil a la hora de tomar mi decisión.

——————————
ENTRADAS RELACIONADAS:
lectores del blog asaltados en el autobús de São Luís a Belém
asaltos a turistas que salen del aeropuerto internacional de São Paulo

Suscribirme al contenido del blog por email.
Seguir a De viaje a Brasil en Twitter.
Seguir a De viaje a Brasil en Facebook.

19 May 2009 | By More
Violencia y comparaciones inaceptables

Violencia y comparaciones inaceptables

Nuestro texto más reciente sobre el tema: violencia contra turistas en Brasil: reflexiones
————————————————————–
roto / broken

La ministra brasileña de turismo, Marta Suplicy, no se limitó la semana pasada a hablar sobre el caos aéreo en Brasil (ver Caos aéreo: alarmante). Tuvo tiempo también de hacer unas declaraciones infumables sobre la violencia en Brasil que causaron perplejidad entre los que la oyeron.

En su esperpéntica actuación, Suplicy soltó que “Brasil no es un país más violento que los demás”, y para fundar sólidamente su argumentación citó que “Un brasileño murió en el metro de Londres“. No contenta con eso, sugirió que España, después de los atentados de Madrid, no puede ser considerada un destino más seguro que Brasil.

La dimensión del problema de la violencia en Brasil es tan grande, y la desesperación de las autoridades brasileñas por minimizarlo, cuando no ocultarlo, es tal, que lleva a decir sandeces como las proferidas por la ministra. Lo hace justo cuando acaba de salir un nuevo informe sobre violencia en Brasil (podéis bajar el PDF aquí), con cifras de 2007, año en el cual las autoridades registran que murieron asesinadas en Brasil 46.660 personas.

Estamos hablando de cifras oficiales. Porque la realidad puede ser increíblemente más preocupante, como lo pone de manifiesto, por ejemplo, el valiente trabajo hecho por los blogueros de PE Body Count, que están descubriendo que las cifras de homicidios oficiales de Pernambuco son siempre mucho menores que las comprobadas a través de otras fuentes.

Confirmando este maquillaje deliberado de las cifras de asesinatos, un reportaje de la Folha de São Paulo del 3 de febrero de 2008 (disponible solo para suscriptores) en el que se desvela la estrategia utilizada por las diferentes policías brasileñas para falsear las estadísticas de homicidios. Básicamente, muchos asesinatos reciben la descripción de “muerte indeterminada”, y así no pasan a contar como homicidios. En São Paulo, en 2005, hubo un 17,25% de “muertes indeterminadas” del total de muertes registradas en el año. De ser contabilizadas como homicidios, veríamos que en vez de estar disminuyendo la violencia, como afirman las autoridades, está aumentando. Manipulación gravísima de una realidad crítica.

Pero volvamos a la ministra, vamos a ver si su comparación -usando las cifras oficiales, que reflejan una realidad edulcorada- procede. La tasa brasileña es de 25 homicidios por 100.000 habitantes. La de Argentina, en comparación, es de 6,8 por 100.00 habitantes, y la de España de 3,3, lo que la convertiría en el país más peligroso de la Unión Europea, donde la media es de 1,7.

En Madrid, lugar que muchos -entre los que me encuentro- no describirían como una ciudad completamente segura, hubo 59 asesinatos en 2006. En Recife, la ciudad más violenta de Brasil, en ese mismo periodo, las cifras oficiales dicen que hubo 1.375 asesinatos. En Río de Janeiro, principal destino turístico, 2.273 asesinatos. ¿Cómo se pueden hacer comparaciones? ¿A quién quieren engañar? ¿No tienen nada mejor que ofrecer? ¿Qué tal trabajar para conseguir un país más justo y dar más seguridad a los que vivimos en Brasil y a los que vienen a visitar el país? Lo dejo porque entramos en el terreno de la política, y ahí nos topamos con una de las clases políticas más execrables del planeta Tierra. La ministra de Turismo es un bello ejemplar de esa raza.

[El problema de la violencia en Brasil es bien actual: El carnaval de Río es el más violento de los últimos años: hubo 80 crímenes en 18 horas]

Suscribirme al contenido del blog por email.
Seguir a De viaje a Brasil en Twitter.
Seguir a De viaje a Brasil en Facebook.

7 February 2008 | By More
<em>Tropa de Elite</em> y una sociedad violenta

Tropa de Elite y una sociedad violenta

Si hasta el día de hoy no había hablado en el blog de cine brasileño es porque no había tenido poderosas razones para hacerlo. Sin querer realizar una generalización injusta, la producción cinematográfica brasileña rara vez llega a sorprender y emocionar como lo hacen algunas joyas que vienen de Argentina, para no ir más lejos. O Ano em Que Meus Pais Saíram de Férias, una de las mejores películas del último par de años, para mí no pasó de ser una producción correcta.

Tropa de Elite

Tropa de Elite, dirigida por José Padilha, la película brasileña más comentada de los últimos tiempos, merece que hablemos de ella, no tanto por sus cualidades cinematográficas, que las tiene, como por todo lo que ha rodeado a la película, desde la distribución a las repercusiones que ha tenido. Gracias a la piratería, sector de la economía en la que los brasileños pueden dar bastantes lecciones al mundo, se calcula que Tropa de Elite había sido vista por tres millones de brasileños antes de que la película fuera estrenada en los cines. La distribuidora no tuvo que gastar un real porque el boca a boca funcionó como pocas veces.

La cinta describe, en primera persona, las andanzas del capitán Nascimento, integrante del BOPE, un cuerpo de élite de las fuerzas de seguridad de Río. Aunque la historia está ambientada en 1997, uno tiene la sensación de que podría estar transcurriendo perfectamente diez años después. La acción describe las acciones e interacciones entre cinco grandes grupos cariocas.

En primer lugar, la Policía Militar de Río de Janeiro [conviene aclarar aquí que el término es un falso amigo; la Policia Militar brasileña se ocupa de los asuntos de los civiles, y no de los militares. Nuestra Policía Militar en Brasil es la Policia do Exército. El corresponsal de El País en Brasil todavía no se ha enterado de esta distinción]. Es, sin duda, la que peor sale parada en la cinta. El retrato que Padilha hace de la Policia Militar carioca, corrupta y truculenta hasta los tuétanos, es de poner los pelos de punta y ayuda a comprender porque mucha gente bienpensante tiene tanto miedo de los narcotraficantes como de las fuerzas de seguridad.

En segundo lugar, el BOPE, batallón de élite de la policía de Río de Janeiro. El concepto de “élite” debe ser entendido en el contexto brasileño. Lo que diferencia al BOPE del resto de cuerpos policiales es que sus integrantes no aceptan sobornos ni de narcotraficantes ni de ninguna otra autoridad. Donde la Policía Militar está en apuros, llega el BOPE al rescate, como si fuera el Séptimo de la Caballería, con su contundente modus operandi: dispara, tortura y mata sin contemplaciones – y sin hacer preguntas -. El 90% de las reseñas brasileñas sobre la película conceden al BOPE el mérito de ser incorruptible. Solo he leído un par de comentarios que cuestionan cómo un cuerpo que se pasa sistemáticamente el ordenamiento jurídico brasileño por la entrepierna puede ser adjetivado como incorruptible.

El tercer y el cuarto grupo son los narcotraficantes y los habitantes de las favelas, actores secundarios que conforman el telón de fondo sobre el cual transcurre la acción.

En quinto lugar, la clase media alta de Río, representada por un grupo de universitarios. Padilha toca este grupo con una superficialidad que en algunos momentos roza lo ridículo. Pero el mensaje es claro, el narcotráfico carioca depende en gran medida de la clase media y alta de la ciudad, consumidora habitual de todo tipo de drogas, blandas y duras. Tal afirmación parece encajar bastante bien con el estudio reciente de la Fundación Getulio Vargas (O estado da juventude: drogas, prisões e acidentes) según el cual el 62% de los usuarios de drogas en Brasil serían de clase alta (el 5,8% de la población) y el 84% serían blancos (53% de la población brasileña). Es una pena que este incisivo recado del director no tenga continuación en al menos un esbozo de reflexión sobre un asunto tan apremiante como es la legalización del consumo de por lo menos algunas drogas. Todas las drogas ilegales que aparecen en la película, especialmente la maconha (marihuana), son demonizadas.

Tropa de Elite

La película ha generado acusaciones de todo tipo, desde ser una apología fascista de la violencia policial hasta de ponerse del lado de los criminales al criticar a la policía. Las credenciales del director, autor de Ônibus 174, un intenso documental en el que el director adopta el punto de vista del desposeído, permiten descartar por completo cualquier intención premeditada de hacer apología de la violencia policial. Lo que no le exime de responsabilidad. Aunque todavía sigo pensando que Padilha pecó de ingenuidad al entregar a la sociedad brasileña Tropa de Élite en la forma que lo hizo, cada día más me aproximo más a la forma de pensar de un amigo que ve negligencia en la actitud del director, que entregó un corderito cebado a una jauría de lobos hambrientos.

Para un europeo (especialmente), acostumbrado a un lenguaje sobre ley y orden y derechos humanos perceptiblemente diferente del que permea la sociedad brasileña, el retrato de la violencia policial extrema (tortura y ejecución) por parte del BOPE, el grupo de élite que protagoniza la película, provoca un profundo malestar y genera una actitud casi automática de rechazo visceral. El problema del director fue haber asumido que el público brasileño iba a reaccionar de la misma forma. Sorprendentemente o no, la realidad es que una parte sustancial de la población brasileña ha jaleado las prácticas del BOPE en su lucha contra la criminalidad, y ha elevado al violento grupo policial a la categoría de héroes. En este carnaval de Río, el disfraz de policía de BOPE (con versión infantil) está siendo un gran éxito. Ahora un politicastro de Río propone que la calavera que simboliza el BOPE se convierta en patrimonio cultural de la ciudad. Por no hablar de las numerosas denuncias surgidas en los últimos meses (algunas de ellas inconstestables) de tortura policial al estilo de la que aparece retratada en la película (no tenemos cómo saber si quien practica ese tipo de tortura ya lo hacía antes de la película o no).

No olvidemos que los brasileños votaron no hace mucho contra el desarme de la población, en una claudicación vergonzosa de Lula ante el poderosísimo lobby de los fabricantes de armamentos. El mensaje era bien claro, armados estamos más seguros. Evidentemente, no todos los que votaron a favor de retener el derecho de ir armado apoyan la violencia policial, pero está claro que para un número preocupante de brasileños, el mejor delincuente es el delincuente muerto. No debe sorprender el dato de que la policía de Río de Janeiro batiera en 2007 el récord de víctimas mortales desde que se contabilizan las personas que mueren en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad: 1.260 muertos a manos de la policía (cifra que no incluye parte de la contabilidad de comisarías que no están informatizadas – Sob Cabral, nº de mortos pela polícia do Rio bate recorde). Conviene que os detengáis un momento a reflexionar sobre la cifra. Sí, la policía de Río de Janeiro, solo la de Río de Janeiro, mató a por lo menos 1.260 personas en 2007.

Creo que, a mi entender, esta es la principal crítica que se le debe hacer al director. Al dejar que el capitán del BOPE cuente la historia, evitando una toma de postura explícita, el director estaba entregando en manos de aquella parte de la sociedad brasileña que cree firmemente en la violencia como forma de acabar con la violencia un nuevo héroe para su panteón.

[Actualización: Tropa de Élite ha ganado el Oso de Oro a la mejor película en el Festival de Cine de Berlín, lo que no hace sino confirmar mi teoría de que una cabeza bienpensante europea no llega a entender las trampas y los problemas planteados por la película en el contexto brasileño]

[Actualización 2: como nos informa un lector (gracias, Pedro) en la caja de comentarios, Tropa de Élite ya tiene fecha de estreno en España (el 18 de julio) y también página web en español]

22 January 2008 | By More
Más asaltos en la subida al Corcovado

Más asaltos en la subida al Corcovado

nuestra entrada más reciente sobre la violencia: violencia contra turistas en Brasil: reflexiones
——————————–

El 10 de abril escribí, a raíz de la campaña para elegir la estatua del Cristo Redentor en Río como una de las Nuevas Maravillas del Mundo, lo siguiente:

Por cierto, que resolver el problema del acceso al Corcovado, tomado hoy por asaltantes y delincuentes (y no estoy hablando de forma figurada), eso sí que acercaría el Corcovado un poco más al estatus de maravilla.

La elección ocurrió, el gobierno brasileño se vanaglorió de que el Cristo era “otro brasileño que triunfa en el mundo” y, como era de prever, los problemas en el acceso continuaron iguales, convirtiendo a la principal atracción turística brasileña en una vergüenza nacional y un testimonio de la incapacidad de las autoridades para dar un mínimo de seguridad a los turistas que tanto dicen codiciar.

La noticia es del carioca O Globo: Turistas são assaltados na subida para o Cristo, y sirve de recordatorio para todos. Cuidado en el acceso al Corcovado en coche particular. La forma más segura de subir es en el tren (que cuenta en ocasiones con escolta policial armada). Si no, en taxi. Pero no subáis en coche particular.

Además de la inseguridad, el artículo de O Globo se refiere a la falta de señalización turística en el lugar. Un ínfimo porcentaje del dinero gastado para promocionar la elección del Cristo Redentor habría servido para resolver el problema de la señalización.

ACLARACIÓN: esta nota fue publicada las 10:40 am del día de hoy (se puede comprobar en páginas externas como, por ejemplo, Technorati). Me veo obligado a publicar esta aclaración porque menos de un par de horas después ha salido publicada una nota muy parecida en un blog brasileño bastante leído, y no me gustaría que nadie se engañara con respecto a la cronología de la publicación de ambos textos.

9 September 2007 | By | Comentario More
Violencia en Río

Violencia en Río

nuestra entrada más reciente sobre la violencia: violencia contra turistas en Brasil: reflexiones
——————————–

Hace unos días Nicolás me pedía:

¿Podrías entregar nuevos consejos de seguridad para los que visitaremos Río de Janeiro proximamente? Los diarios de mi país (Chile) traen este domingo información sobre la violencia que sufren los cariocas y los cambios en sus actividades diarias (como no salir de noche, o el traslado del comercio de drogas a las zonas más pudientes).

Realmente leer el diario acá, o entrar al g1.globo.com o ver algún noticiero de la TV Globo Internacional produce el sentimiento de frustración del consumidor, al comprar un viaje que al parecer no lo disfrutara mucho por causa de la delincuencia.

Como ya comenté en mi entrada más general sobre la seguridad en Brasil, este es un tema espinoso, porque el paraíso de unos es el infierno de otros. Hecha esta aclaración, y vista desde São Paulo, y no desde el mismo Río, la situación de la seguridad en Río parece bastante preocupante, aunque por otra parte todo hace pensar que el impacto en la vida de los turistas no ha cambiado demasiado.

La principal novedad en el escenario de la violencia carioca ha sido la aparición de las denominadas milicias, grupos paramilitares formados por policías que han tomado el control de algunas favelas, han expulsado a los narcotraficantes, y han impuesto su propio reino de extorsión, chantaje y amenazas a la población. Ha habido enfrentamientos violentos entre traficantes y milicias, y entre bandas de traficantes que han intentado tomar control del tráfico de drogas en otras favelas. Como resultado de la expulsión del narcotráfico de algunas favelas, los jóvenes que vivían de ese tráfico han pasado a cometer otro tipo de crímenes, como robos y atracos, fuera de los límites de las favelas.

El consejo número uno, válido antes y ahora todavía más, es que no vayáis a ninguna favela y que si lo hacéis, sea acompañados por alguien local y de confianza. Tened en cuenta que ir con alguien del lugar no os garantiza inmunidad en el caso de un enfrentamiento entre traficantes y policía, o bandas rivales de traficantes. Todas las semanas muere gente víctima de las infames balas perdidas.

El segundo consejo es que tengáis bastante cuidado por la noche. Los taxis en Río son baratos, utilizadlos. En caso de duda, preguntad en el lugar en el que os alojéis sobre si tal o cual sitio es seguro.

Durante el día, los consejos habituales: no salgáis del hotel con objetos de valor, llevad únicamente el dinero que vayáis a gastar durante el día, y no parezcáis perdidos. En determinadas zonas de la ciudad, como el centro, Lapa, Copacabana, prestad mucha atención, como si estuvierais en una zona conflictiva de vuestro propio país.

Recordad también que a la mayoría de los turistas que visita Río no les pasa absolutamente nada, porque el impacto de la delincuencia en el turismo es estadísticamente pequeño (en Brasil y en cualquier otro lugar del mundo).

21 February 2007 | By More