Tag: comida y bebida
peixaria do Jokka Loureiro en Manaos
Hacía mucho tiempo que no realizábamos una incursión gastronómica en las páginas del blog. La de hoy es una de las experiencias más alternativas y completamente fuera del circuito turístico (algunos le llaman roots) de nuestro viaje a Manaos.
Animados por una prometedora reseña que encontramos en Internet –premio al que encuentre este establecimiento mencionado en alguna guía de Brasil para extranjeros, a lo mejor lo hace a partir de ahora– nos dirigimos a la peixaria do Jokka Loureiro, que está en el barrio de São Raimundo, al oeste del centro de Manaos (localización exacta del restaurante en Google Maps).
El restaurante se encuentra al final de un estrecho callejón sin salida en una zona de viviendas populares. Al llegar a él hay que accionar una campana para que nos abran la puerta. Su interior es muy modesto. Tiene dos pisos, desde cualquiera de los cuales se tiene una fantástica vista del río Negro que por sí sola justifica la excursión hasta el local. Comer con esa vista del río a vuestros pies es un privilegio sin igual.
Viajamos a Manaos dispuestos a deleitarnos con los famosos pescados amazónicos. Y nos acercamos al Jokka Loureiro para probar algunos de los mejores. El menú –que solo tiene formato oral– no podría ser más simple: tambaqui, pirarucú o tucunaré, todos ellos fritos. Habíamos oído hablar de unas fenomenales costillas de tambaqui y fue eso lo que pedimos. Aunque pueda sorprender, su preparación es muy parecida a la del leitão à pururuca (cochinillo asado). Las inmensas costillas (sorprende la cantidad de carne) vienen con una capa dura de piel que esconde una carne de textura y sabor angelical. Son servidas acompañadas de farofa y judías blancas (frijoles/porotos).
Regamos la comida con cervezas y como hacía mucho calor cerramos el almuerzo con un postre. En total, con la propina incluida, pagamos R$55 los dos.
El Jokka Loureiro está en la Rua São José, 9, en el barrio de São Raimundo (atención porque Google Maps no identifica correctamente la localización del restaurante). La forma menos complicada de llegar es un taxi –tendréis que rezar por que el taxista sepa el camino, el restaurante está bien escondido–. Entre R$15 y R$20 desde el centro de Manaos. Solo abre para almorzar, de 11:30 a 15:30, de lunes a sábado. Es un restaurante muy popular entre los locales y la sensación de “dónde nos estamos metiendo” que se tiene camino del restaurante se olvida rápidamente una vez que se entra en el mismo.
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brigadeiro
Uno de los dulces más típicamente brasileños, y muy consumidos en las pastelerías, es el brigadeiro (en português, brigadier). Nació en São Paulo en la década de los 40 cuando, según cuenta la Wikipedia en portugués, un grupo de amas de casa comenzó a preparar el dulce en fiestas en homenaje al brigadier Eduardo Gomes, en aquel entonces candidato a la presidencia de Brasil.
El brigadeiro es un dulce pequeño, en forma de bola. Sus ingredientes básicos son la leche condensada, el chocolate en polvo y la mantequilla [manteca]. Hecha la bola, se recubre con pedacitos de chocolate. Es muy típico servir el dulce en las fiestas de cumpleaños.
Para ser consumido sin preocuparse demasiado con las calorías.
restaurante Barracuda, Florianópolis
Durante nuestro último viaje a Floripa hicimos una parada para almorzar en el restaurante Barracuda, en la avenida das Rendeiras, en la orilla de la Lagoa da Conceição. Todo un privilegio poder estar sentado viendo desde tu mesa las aguas de la Lagoa.
El Barracuda está especializado en marisco y pescado, y estando en Florianópolis, no podíamos dejar de pedir una seqüência de camarão. Por R$49,50 (precios de 2008) para dos personas se comen dos croquetas de pescado, dos casquinhas de siri (carne del cangrejo en su concha), 200 gramos de gambas [camarones] al vapor, 200 gramos de gambas al alioli, 150 gramos de gambas rebozadas y un filete de pescado con salsa de gambas, que viene acompañado de arroz, patatas fritas y pirão (una salsa especial que acompaña al pescado). La seqüência no viene con tantos ingredientes como en el bar do Arante pero, a cambio, cuesta bastante menos. Nos pareció que la comida servida era suficiente para dejar satisfechas a dos personas. Sin sobrar nada.
La seqüência llega a la mesa con una presentación inmaculada y una buena calidad en los ingredientes. Nos pareció un precio más que justo por una comida con marisco. En el Barracuda se sirven otros platos de gambas, cuyos precios comienzan a partir de R$70.
Los precios de las bebidas también son razonables, R$2,00 por una botella de agua de medio litro, R$2,50 por un refresco [gaseosa] y R$3 por un zumo.
Como en algún momento de vuestra estancia en Florianópolis vais a pasar por la Lagoa, el Barracuda nos parece un lugar bastante recomendable para hacer una parada y comer o cenar la célebre seqüência de camarão. Encontraréis más información en la página en internet del restaurante.
Falsos amigos: castanha
La trampa que plantea la palabra del portugués de Brasil castanha es mayor para los españoles que para otros latinoamericanos. Porque cuando castanha aparece así, sin ningún especificativo, suele significar anacardo (la nuez o castaña de cajú de otros países hispanohablantes).
Para referirse a la castaña más consumida en España, la asada, en Brasil se usa el término castanha portuguesa.
La castanha brasileña se produce principalmente en el Nordeste de Brasil. Su nombre completo es castanha de caju (Anacardium occidentale), siendo el caju el conjunto de pseudofruto (el pedúnculo) más la castanha que crece en su extremidad. Es muy interesante ver crecer el caju, porque al contrario de lo que cabría imaginar, la castanha se desarrolla primero, en la extremidad, y luego lo hace el pseudofruto.
El valor económico del caju está en su castaña. El pseudofruto se utiliza para hacer zumos y postres.
Lo más importante que tiene que saber el turista extranjero que circula por zonas productoras de castanhas de caju es que es un producto altamente indigesto, que puede fácilmente provocar una venganza de Montezuma a la brasileña. Cualquier vendedor con un poco de compasión os lo explicará en el momento de comprar medio kilo de castanhas. Cuidado porque entran con la misma facilidad con la que salen…
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Falsos amigos: rabanada
Otro falso amigo gastronómico. Las rabanadas portuguesas son nuestras maravillosas torrijas [torrejas]. Si hay alguna abuela portuguesa en la familia, seguro que habrá rabanadas en la sartén. Por otra parte, la palabra española rebanada se traduce al portugués por fatia.
Bananas
Cualquier frutería o puesto de mercado brasileños son un auténtico festival de colores, olores y sabores (no hace muchos días nos asomamos rápidamente en el blog a ese templo del color y el sabor que es el sacolão). A veces la sorpresa no recae únicamente en lo exótico (por abundante y admirable que él sea), sino que en las frutas más cotidianas Brasil también nos da un baño de variedad. Fijémonos, si no, en las bananas (los plátanos peninsulares).
En la fotografía veis -en el sentido de las agujas del reloj- cuatro tipos de bananas: nanica, prata, da terra y ouro . Y se quedaron fuera varias otras (figo, maçã, …).
El día en el que las identificas a la perfección y, no solo eso, sabes anticipar sus usos y propiedades, te das cuenta de que tu proceso de aculturación avanza con firmeza.
pizzería Nave Mãe, Florianópolis
Una noche en Florianópolis decidimos salir a comer pizza. Habíamos pasado delante de la pizzería Nave Mãe unos días antes, y decidimos volver para descubrir qué tal era. Los comentarios leídos eran buenos, y luego nos enteramos de que es uno de los lugares favoritos en Florianópolis del héroe nacional Gustavo Kuerten (tenista). La pizzería está en la zona de la Lagoa da Conceição, donde se concentra un buen número de restaurantes muy populares entre los brasileños y un poco menos entre los extranjeros. Sin coche no es fácil llegar a casi ninguno de ellos.
La decoración en el sencillo comedor de la pizzería es intimista, con iluminación individual en las mesas. El ambiente es todavía más oscuro de lo que refleja la fotografía.
La Nave Mãe se destaca por preparar pizzas con masa integral y por tener un menú, digámoslo así, bastante “marciano”. Todos los nombres de sus pizzas hacen alusión a las galaxias o a la carrera espacial (Saturno, Terra, Soyuz, Sputnik, Cruzeiro do Sul, Siryus, etcétera). Pedimos una pizza de tres sabores: Asteróide (salsa de tomate, mozzarella, peperoni y orégano), Lua (salsa de tomate, mozzarella, bacon y orégano) y Soyuz (salsa de tomate, mozzarella, lomo canadiense, queso catupiry y piña). R$34 la pizza grande para dos.
De postre, compartimos un convencional petit gateau, un pastel de chocolate con bola de helado.
Entre la pizza, la comida y los refrescos gastamos R$57 los dos. Para alguien que vive en São Paulo siempre es difícil juzgar la pizza que se preparara en otros lugares, y el riesgo de ser injustos en nuestra evaluación es muy grande. La pizza de la Nave Mãe estaba muy buena, con una masa un poco más gruesa de lo que estamos acostumbrados, pero con ingredientes de calidad. Nos pareció que pagamos un precio razonable por la cena, a pesar de que en Florianópolis se puede comer más barato.
La pizzería Nave Mãe está en la calle Laurindo Januário da Silveira, 1296. Es una de las calles que bordea la parte sur de la Lagoa da Conceição. Hay muy poco lugar para aparcar el coche.
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