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<em>Tropa de Elite</em> y una sociedad violenta

Tropa de Elite y una sociedad violenta

Si hasta el día de hoy no había hablado en el blog de cine brasileño es porque no había tenido poderosas razones para hacerlo. Sin querer realizar una generalización injusta, la producción cinematográfica brasileña rara vez llega a sorprender y emocionar como lo hacen algunas joyas que vienen de Argentina, para no ir más lejos. O Ano em Que Meus Pais Saíram de Férias, una de las mejores películas del último par de años, para mí no pasó de ser una producción correcta.

Tropa de Elite

Tropa de Elite, dirigida por José Padilha, la película brasileña más comentada de los últimos tiempos, merece que hablemos de ella, no tanto por sus cualidades cinematográficas, que las tiene, como por todo lo que ha rodeado a la película, desde la distribución a las repercusiones que ha tenido. Gracias a la piratería, sector de la economía en la que los brasileños pueden dar bastantes lecciones al mundo, se calcula que Tropa de Elite había sido vista por tres millones de brasileños antes de que la película fuera estrenada en los cines. La distribuidora no tuvo que gastar un real porque el boca a boca funcionó como pocas veces.

La cinta describe, en primera persona, las andanzas del capitán Nascimento, integrante del BOPE, un cuerpo de élite de las fuerzas de seguridad de Río. Aunque la historia está ambientada en 1997, uno tiene la sensación de que podría estar transcurriendo perfectamente diez años después. La acción describe las acciones e interacciones entre cinco grandes grupos cariocas.

En primer lugar, la Policía Militar de Río de Janeiro [conviene aclarar aquí que el término es un falso amigo; la Policia Militar brasileña se ocupa de los asuntos de los civiles, y no de los militares. Nuestra Policía Militar en Brasil es la Policia do Exército. El corresponsal de El País en Brasil todavía no se ha enterado de esta distinción]. Es, sin duda, la que peor sale parada en la cinta. El retrato que Padilha hace de la Policia Militar carioca, corrupta y truculenta hasta los tuétanos, es de poner los pelos de punta y ayuda a comprender porque mucha gente bienpensante tiene tanto miedo de los narcotraficantes como de las fuerzas de seguridad.

En segundo lugar, el BOPE, batallón de élite de la policía de Río de Janeiro. El concepto de “élite” debe ser entendido en el contexto brasileño. Lo que diferencia al BOPE del resto de cuerpos policiales es que sus integrantes no aceptan sobornos ni de narcotraficantes ni de ninguna otra autoridad. Donde la Policía Militar está en apuros, llega el BOPE al rescate, como si fuera el Séptimo de la Caballería, con su contundente modus operandi: dispara, tortura y mata sin contemplaciones – y sin hacer preguntas -. El 90% de las reseñas brasileñas sobre la película conceden al BOPE el mérito de ser incorruptible. Solo he leído un par de comentarios que cuestionan cómo un cuerpo que se pasa sistemáticamente el ordenamiento jurídico brasileño por la entrepierna puede ser adjetivado como incorruptible.

El tercer y el cuarto grupo son los narcotraficantes y los habitantes de las favelas, actores secundarios que conforman el telón de fondo sobre el cual transcurre la acción.

En quinto lugar, la clase media alta de Río, representada por un grupo de universitarios. Padilha toca este grupo con una superficialidad que en algunos momentos roza lo ridículo. Pero el mensaje es claro, el narcotráfico carioca depende en gran medida de la clase media y alta de la ciudad, consumidora habitual de todo tipo de drogas, blandas y duras. Tal afirmación parece encajar bastante bien con el estudio reciente de la Fundación Getulio Vargas (O estado da juventude: drogas, prisões e acidentes) según el cual el 62% de los usuarios de drogas en Brasil serían de clase alta (el 5,8% de la población) y el 84% serían blancos (53% de la población brasileña). Es una pena que este incisivo recado del director no tenga continuación en al menos un esbozo de reflexión sobre un asunto tan apremiante como es la legalización del consumo de por lo menos algunas drogas. Todas las drogas ilegales que aparecen en la película, especialmente la maconha (marihuana), son demonizadas.

Tropa de Elite

La película ha generado acusaciones de todo tipo, desde ser una apología fascista de la violencia policial hasta de ponerse del lado de los criminales al criticar a la policía. Las credenciales del director, autor de Ônibus 174, un intenso documental en el que el director adopta el punto de vista del desposeído, permiten descartar por completo cualquier intención premeditada de hacer apología de la violencia policial. Lo que no le exime de responsabilidad. Aunque todavía sigo pensando que Padilha pecó de ingenuidad al entregar a la sociedad brasileña Tropa de Élite en la forma que lo hizo, cada día más me aproximo más a la forma de pensar de un amigo que ve negligencia en la actitud del director, que entregó un corderito cebado a una jauría de lobos hambrientos.

Para un europeo (especialmente), acostumbrado a un lenguaje sobre ley y orden y derechos humanos perceptiblemente diferente del que permea la sociedad brasileña, el retrato de la violencia policial extrema (tortura y ejecución) por parte del BOPE, el grupo de élite que protagoniza la película, provoca un profundo malestar y genera una actitud casi automática de rechazo visceral. El problema del director fue haber asumido que el público brasileño iba a reaccionar de la misma forma. Sorprendentemente o no, la realidad es que una parte sustancial de la población brasileña ha jaleado las prácticas del BOPE en su lucha contra la criminalidad, y ha elevado al violento grupo policial a la categoría de héroes. En este carnaval de Río, el disfraz de policía de BOPE (con versión infantil) está siendo un gran éxito. Ahora un politicastro de Río propone que la calavera que simboliza el BOPE se convierta en patrimonio cultural de la ciudad. Por no hablar de las numerosas denuncias surgidas en los últimos meses (algunas de ellas inconstestables) de tortura policial al estilo de la que aparece retratada en la película (no tenemos cómo saber si quien practica ese tipo de tortura ya lo hacía antes de la película o no).

No olvidemos que los brasileños votaron no hace mucho contra el desarme de la población, en una claudicación vergonzosa de Lula ante el poderosísimo lobby de los fabricantes de armamentos. El mensaje era bien claro, armados estamos más seguros. Evidentemente, no todos los que votaron a favor de retener el derecho de ir armado apoyan la violencia policial, pero está claro que para un número preocupante de brasileños, el mejor delincuente es el delincuente muerto. No debe sorprender el dato de que la policía de Río de Janeiro batiera en 2007 el récord de víctimas mortales desde que se contabilizan las personas que mueren en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad: 1.260 muertos a manos de la policía (cifra que no incluye parte de la contabilidad de comisarías que no están informatizadas – Sob Cabral, nº de mortos pela polícia do Rio bate recorde). Conviene que os detengáis un momento a reflexionar sobre la cifra. Sí, la policía de Río de Janeiro, solo la de Río de Janeiro, mató a por lo menos 1.260 personas en 2007.

Creo que, a mi entender, esta es la principal crítica que se le debe hacer al director. Al dejar que el capitán del BOPE cuente la historia, evitando una toma de postura explícita, el director estaba entregando en manos de aquella parte de la sociedad brasileña que cree firmemente en la violencia como forma de acabar con la violencia un nuevo héroe para su panteón.

[Actualización: Tropa de Élite ha ganado el Oso de Oro a la mejor película en el Festival de Cine de Berlín, lo que no hace sino confirmar mi teoría de que una cabeza bienpensante europea no llega a entender las trampas y los problemas planteados por la película en el contexto brasileño]

[Actualización 2: como nos informa un lector (gracias, Pedro) en la caja de comentarios, Tropa de Élite ya tiene fecha de estreno en España (el 18 de julio) y también página web en español]

22 January 2008 | By More
Atrasos en los cielos brasileños, poco ha cambiado

Atrasos en los cielos brasileños, poco ha cambiado

aeroporto de Guarulhos

¿No hacía bastante tiempo que no hablábamos de los problemas con el transporte aéreo en Brasil? Si no lo hemos hecho, no ha sido porque la situación se haya normalizado, ni mucho menos. Una noticia publicada en la Folha de São Paulo y dos entradas de Rodrigo Purisch en Aquela Passagem! me parecen un buen pretexto para daros un poco más de información actualizada. Aquí van esas píldoras.

  1. Según la Folha de São Paulo, en diciembre el 43% de los vuelos nacionales sufrieron atrasos. El índice consiguió ser peor que el 36% de diciembre de 2006, en medio de lo que parecía ser el peor momento del caos aéreo que se apoderó de Brasil. Además, el 11% de los vuelos programados no llegó a despegar.
  2. Rodrigo Purisch comenta y analiza (Aeroportos Brasileiros: Campeões de Atrasos! Fiscalização Aperta) la noticia publicada en la revista Forbes (The World’s Most-Delayed Airports) según la cual los aeropuertos de Brasilia, Guarulhos y Congonhas (estos dos en São Paulo) ocuparían el primero, tercero y cuarto lugar, respectivamente, entre los aeropuertos con peores índices de puntualidad, ¡del mundo! El que quiera leer la respuesta del gobierno brasileño puede hacerlo en la página de la Infraero: Sobre a divulgação da Revista Forbes. Ya sabéis lo que os vais a encontrar: nunca se hizo tanto por Brasil como ahora con el actual gobierno de la nación y afirmaciones parecidas.
  3. Una vez más Rodrigo Purisch, que nos merece la máxima confianza, ha publicado otra entrada en la que avisa que el que vuele con la aerolínea Ocean Air lo hace asumiendo las consecuencias (OceanAir: Por sua Conta e Risco). En las últimas semanas ha habido muchísimas reclamaciones sobre atrasos, problemas en los aviones y falta de respeto al consumidor. Avisados estáis.
  4. Y para concluir, una noticia (o más bien, falta de ella), que nunca deja de alucinarme. Todavía no ha sido concluida la investigación sobre la tragedia del boeing de la GOL sobre la Amazonia, hace ya más de 15 meses (Primer aniversario del accidente del boeing de la GOL). En la entrada que acabo de citar ya expliqué los aspectos más críticos de la investigación y cómo ésta indefectiblemente debería acabar apuntando el dedo de la responsabilidad (aunque sea parcial) al control del espacio aéreo brasileño en manos de los militares. Como ese control de tráfico aéreo afecta también a la seguridad de aviones y pasajeros de todo el mundo, me pregunto si no sería hora ya de comenzar a exigir la intervención de investigadores de catástrofes aéreas de otros países, que no tengan otro compromiso que no sea el de descubrir la verdad.

Por lo menos, en los aeropuertos brasileños todavía no hemos visto las escenas que se vivieron en Ezeiza la semana pasada (Aerolíneas canceló todos los vuelos que debían salir desde Ezeiza). Y es que los brasileños son, por regla general, bastante más pasivos a la hora de hacer defender sus derechos. Si tienen que dormir tirados en un aeropuerto dos días mientras esperan a que la compañía encuentre otro avión, muchos lo harán. El gobierno lo sabe, y aprovecha la situación.

21 January 2008 | By | 4 Comentarios More
La irresponsable desinformación de <em>El País</em>

La irresponsable desinformación de El País

[la información más completa sobre la fiebre amarilla en este blog se encuentra en la entrada: 10 datos sobre la fiebre amarilla en Brasil]

El País de Madrid lo ha vuelto a hacer, hoy publica en su edición electrónica un nuevo artículo firmado por su corresponsal (La fiebre amarilla se cierne sobre el turismo en Brasil) sobre la fiebre amarilla en Brasil, con graves imprecisiones y el tono alarmista que decidió adoptar hace unos días (ver El País , fiebre amarilla, menos alarmismo y mejor información en este mismo blog).

Primero, los hechos. El sábado falleció un ciudadano español en Goiás víctima de la fiebre amarilla, en una de las áreas de riesgo identificadas por el gobierno brasileño. No estaba vacunado. No se trataba de un turista y sí de un agricultor español, casado con una brasileña, que había llegado a la región recientemente, después de haber comprado una finca en la que se iba a instalar con su familia (ver, por ejemplo, la nota al respecto en el Estado de São Paulo: Agricultor vítima de febre amarela será sepultado na Espanha).

Según indica la nota del periódico brasileño, la viuda del español quiere ahora procesar a los gobiernos español y brasileño por no informar sobre el riesgo que corrían. Es difícil criticar a alguien que acaba de perder a un ser querido en circunstancias trágicas, pero lo cierto es que si de algo no se puede acusar al gobierno brasileño es de no haber informado correctamente sobre las áreas del país que constituyen zonas de riesgo. Desde que conozco la página del Ministerio de Turismo brasileño ha existido un aviso sobre la recomendación de vacunación contra la fiebre amarilla para los que visitan las zonas de riesgo (Recomendaciones de apoyo al turista: vacunas). Durante la crisis más reciente, la página del Ministério da Saúde está siendo actualizada constantemente con informaciones sobre la fiebre amarilla. Se puede cuestionar el calamitoso estado de la salud pública y la atención sanitaria en Brasil, a todos los niveles, pero no la falta de información en el caso concreto de la fiebre amarilla.

De hecho, lo irónico es que, de poderse apuntar el dedo de la desinformación en alguna dirección, esta sería la de algunos medios de comunicación, con El País como abanderado destacado. En el artículo de hoy, el diario vuelve a la carga con un titular sensacionalista y engañoso: “La fiebre amarilla se cierne sobre el turismo en Brasil. Argentina, Uruguay y Paraguay aconsejan la vacunación tras la muerte de un español en Goiás.” Por partes. En primer lugar, ha habido un único caso de una turista de São Paulo que pasó unos días de vacaciones en Mato Grosso de Sul y contrajo la enfermedad. Un caso en una población de 180 millones de habitantes, más turistas extranjeros. En segundo lugar, Argentina, Uruguay y Paraguay no están aconsejando la vacunación tras la muerte del español. Lo venían haciendo desde el comienzo de la actual crisis. Increíble que alguien apruebe un titular así. Si le sumamos la primera frase del texto de la noticia (La muerte de un español por fiebre amarilla en Brasil el sábado ha desatado de nuevo la alerta entre los turistas que viajan al país amazónico) tenemos un caso perfecto de cómo se retuerce la información para adaptarla al titular. Parecería que los turistas están cayendo como moscas en Brasil víctimas de la fiebre amarilla, y que la muerte de un turista español habría creado el pánico absoluto en la región.

Me gustaría hacer un inciso. En estos momentos, si hay una crisis en Brasil relacionada con la fiebre amarilla es resultado del alarmismo de los medios de comunicación y no del alcance real del problema sanitario. La precariedad de la salud pública en Brasil no permite descartar un serio agravamiento de la crisis en meses venideros, pero en estos momentos estamos hablando de menos de una docena de casos confirmados de fiebre amarilla, todos en zonas de riesgo. La fiebre amarilla es un problema endémico de muchas regiones de Brasil, existía el año pasado y existirá el año que viene.

Volviendo al texto de El País. La parte más irresponsable del texto viene a continuación: “Argentina, Paraguay y Uruguay han advertido a los ciudadanos que vayan a viajar a Brasil que se vacunen con 10 días de anticipación. Sobre todo, los que vayan a las zonas de riesgo: Goiás, Matto Groso [sic] y Brasilia.”

Qué irónico que en un artículo en el que se apunta a la falta de información como responsable por la muerte de un español se perpetren unas líneas tan irresponsables como esas. Las zonas de riesgo, como ya han informado las autoridades hasta la saciedad, y hemos repetido aquí en el blog (Fiebre amarilla) incluyen, además de los tres estados mencionados en la noticia de El País (la grafía correcta es Mato Grosso, por cierto), a Acre, Amazonas, Amapá, Maranhão, Mato Grosso do Sul, Minas Gerais, Pará, Rondônia, Roraima y Tocantins. Casi nada. Ahora pensad si a alguien se le ocurre procesar a El País por dar información incompleta sobre un tema de vida o muerte.

A mí me gustaría que alguien en el diario madrileño tomara cartas en el asunto (independientemente de los padrinos que el periodista pueda tener). Una cosa es mantener en el puesto a un corresponsal que confunde los grileiros con los garimpeiros o las boas con las anacondas. Otra cosa es dejar que esa persona continúe vertiendo informaciones inexactas sobre asuntos muy serios.

Creo que este episodio de la fiebre amarilla debe ser usado en el debate sobre blogs, medios de comunicación y la credibilidad de unos y otros. Ya lo dije hace poco y lo vuelvo a repetir. Hay periodistas bien informados de la misma forma que hay blogueros que desarrollan su actividad con igual seriedad – a pesar de muchas veces no recibir ninguna remuneración por ello -. De la misma forma que hay periodistas cuya credibilidad hace aguas por todas partes, problema compartido con muchos otros blogueros. O dicho en un lenguaje más popular: hay periodistas y blogueros muy buenos, y periodistas y blogueros muy malos. De hecho, hay blogueros tan bien informados que hasta medios de comunicación de solera acaban copiándoles (Los medios copian a los blogs). Creo que ya va siendo hora de dejar de criticar a la plataforma (de hecho, son legión los periodistas que tienen blogs) y empezar a fijarnos más en los contenidos, independientemente del formato en el que aparecen publicados y de la cabecera (de prestigio o desconocida) bajo la cual son desarrollados.

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14 January 2008 | By More
<em>Clarín</em> se suma a la desinformación

Clarín se suma a la desinformación

Ahora ya no me sorprende que lleguen tantos lectores al blog completamente confundidos sobre la situación de la fiebre amarilla en Brasil. La cantidad de informaciones encontradas e imprecisión en prestigiosos medios de comunicación está evidentemente en la raíz de esta perplejidad.

Si ayer me ocupé de El País madrileño (El País , fiebre amarilla, menos alarmismo y mejor información), hoy le toca el turno al Clarín porteño y su Colas para vacunarse contra la fiebre amarilla.

El texto contiene dos grandes imprecisiones:

“El que vaya a la playa, desde Recife hasta la frontera con uruguay, no lo necesita”, afirmó Tomás Orduna, infectólogo y miembro de la comisión directiva de la Sociedad Latinoamericana de Medicina del Viajero. “Hablamos de las playas de Bahía, Pernambuco, Recife, Río, San Pablo, etc.”.

El gobierno brasileño que está recomendando la vacuna para los que visitan el litoral sur del estado de Bahía.

“El Ministerio de Salud aclaró que la recomendación para vacunarse contra la fiebre amarilla comprende a aquellos que viajen a las zonas de riesgo de Amapá, Pará y Maranhao, en el norte.”

Sí, y también de Acre, Amazonas, Distrito Federal, Goiás, Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, Minas Gerais, Rondônia, Roraima y Tocantins. Me parece increíble la falta de precisión del periodista. Un español ha muerto al haber contraido la enfermedad en Goiás, zona de riesgo. ¿Os imagináis la responsabilidad que tiene un periódico por informar mal? La nota no está firmada por Eleonora Gosman, corresponsal de Clarín en Brasil, de cuya pluma salen artículos mucho mejor informados.

A todos los interesados os recomiendo que consultéis la entrada Fiebre amarilla publicada recientemente en este blog con información actualizada. Estoy respondiendo a vuestras dudas sobre el tema en los comentarios de esa entrada.

También, ante la muerte de un ciudadano español en Goiás, víctima de la fiebre amarilla, acabo de publicar una nueva entrada en el blog, titulada La fiebre amarilla es un asunto muy serio.

Actualización: parece que Clarín se ha esforzado más en las últimas notas publicadas en el diario. Al contrario que El País, que va de mal en peor: La irresponsable desinformación de El País.

11 January 2008 | By | 7 Comentarios More
<em>El País</em>, fiebre amarilla, menos alarmismo y mejor información

El País, fiebre amarilla, menos alarmismo y mejor información

La crónica publicada hoy en El País de Madrid con el título Brasil, en alerta por fiebre amarilla, donde se afirman cosas como que “El Gobierno del presidente Luis Inácio Lula da Silva ha lanzado una alerta al mundo para que todos los que deseen visitar el país se vacunen antes” o “El Ministerio de Asuntos Exteriores ha solicitado también, a través de embajadas y consulados, que los diplomáticos se vacunen antes de llegar a Brasil” es una notable contribución a la desinformación y la preocupación innecesaria de los viajeros.

Ya sabemos que una de las marcas registradas del corresponsal del diario madrileño en Brasil es esa habilidad innata que tiene para confundir el todo con la parte. Este año ya nos ha regalado dos joyas que deberían entrar en los anales del periodismo para ilustrar esa confusión, que además, en el caso de un país gigantesco e increíblemente diverso como Brasil, es todavía más imperdonable: ¿El funk destrona a la ‘bossa nova’ en Brasil? y Más animales salvajes en las ciudades brasileñas. A ver si no me olvido de citar a este autor la próxima vez que algún periódico lance la ofensiva de turno contra la credibilidad de los blogs (como en casi todo en esta vida, la realidad es más compleja de lo que parece; hay periodistas excelentes y bien informados de la misma forma que hay blogueros altamente capacitados; lo situación inversa también se da).

La realidad es que las autoridades brasileñas NO están pidiendo a TODOS los viajeros que se vacunen contra la fiebre amarilla. Hay que llegar al quinto párrafo de la noticia para enterarse de este importante aspecto de la misma.

A todos los interesados os recomiendo que consultéis la entrada 10 datos sobre la fiebre amarilla en Brasil.

VER TAMBIÉN SOBRE EL MISMO TEMA: La irresponsable desinformación de El País

10 January 2008 | By More
¡Inocente, inocente!

¡Inocente, inocente!

El día 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes, equivale en el mundo hispanohablante al 1 de abril en Brasil (el April Fool’s Day de los anglosajones). Hoy día 28 es tradicional que los medios de comunicación (por lo menos en España) publiquen alguna noticia inventada, fácil de identificar por lo exagerado o retorcido de la historia. Al que acaba dando por cierta la noticia falsa se le grita en tono jocoso: “inocente, inocente”.

Seguro que más de un lector brasileño de este blog no conocía esta tradición. Como tampoco lo hacía el redactor de la Folha de São Paulo que reprodujo ahora mismo como fidedigna una inocentada con origen en un periódico deportivo español:

Ya les he avisado de la equivocación, y como suelen ser increíblemente diligentes a la hora de corregir errores, no me extrañaría nada que dentro de pocos minutos hubieran publicado ya la rectificación (El País de España, ¿qué tal mandar a cuarenta o cincuenta redactores a pasar un período de prácticas en la Folha de São Paulo? No es posible que se le avise al periódico de un artículo con 22 faltas de ortografía y no se corrija absolutamente nada). En la página de la cadena Globo no han caído en la trampa (Dia da mentira tira o cabelo de Puyol).

[actualización: ya está, la Folha ya ha publicado la corrección: Corte do cabelo de Puyol foi piada de "dia da mentira" de jornal espanhol. Son un ejemplo de cómo hacer las cosas bien.]

Y ya que he mencionado a El País de España, y puesto que estamos hablando de inocentadas, prometo que cuando leí el artículo pergeñado ayer por su corresponsal en Brasil, con el título Brasil, a favor de un negro o una mujer en la presidencia, pensé que se trataba de otra inocentada. Pero como el texto fue publicado el día 27, me tengo que convencer de que no lo fue. El artículo comenta una encuesta de opinión realizada por la revista brasileña de mayor circulación, la Veja. Reproduzco los dos primeros párrafos del artículo (la negrita es mía, las erratas son del periodista):

Un sondeo realizado en todo el territorio brasileño por la empresa CNT/Sensus a petición del semanal Veja ha desvelado ante la opinión pública varias sorpresas navideñas. La primera es que, según sus datos, el 84% de los brasileños votaría hoy por un presidente negro. La revelación es importante, porque aporta información decisiva sobre una polémica reciente: la de saber si Brasil es o no racista, y si este supuesto racismo es de carácter social o más profundo. Dada la seriedad del sondeo, queda claro que la inmnesa mayoría de los brasileños no discrimina a las personas por la diversidad del color de la piel.

Otra sorpresa que se desprende de la encuesta es que el 57% daría el voto a una mujer, lo que también rebate las acusaciones de machismo lanzadas contra la sociedad brasileña.

Realmente, no entiendo como un periódico con el prestigio de El País continua permitiendo textos así. Racismo y machismo son dos comportamientos profundamente enraizados en la sociedad brasileña, y ventilarse los dos fenómenos de esa forma tan frívola roza lo insultante. Siguiendo con ese razonamiento primitivo, al haber elegido a un obrero para presidente de la nación, los brasileños también habrían echado por tierra cualquier acusación de clasismo. Por favor.

Coincidencia extraordinaria, leí esa noticia minutos después de haber leído una cita del escrito brasileño Nei Lopes: “O racismo se organizou para negar a existência do racismo no Brasil”.

28 December 2007 | By | 4 Comentarios More
Warapuru, nuevo hotel de seis estrellas en Brasil

Warapuru, nuevo hotel de seis estrellas en Brasil

Sin una fecha concreta definida (se habla ahora del primer trimestre del 2008), se aproxima la postergada ya varias veces inauguración del primer hotel de seis estrellas brasileño, el Warapuru en Itacaré, estado de Bahía.

De lo maravilloso que es el complejo hotelero y residencial, lo increíbles que son sus habitaciones, los detalles sobre los arquitectos, decoradores y profesionales que trabajaron en él, de todo eso que rodea la promoción de un producto de lujo no me voy a ocupar aquí. Se lo dejo a los que lo hacen mucho mejor que yo. Tampoco voy a decir aquello de que “ya era hora que Brasil tuviera un lugar así” y “va a generar riqueza” (generar, la va a generar, sin duda; el problema está en la distribución) y frases parecidas; hay que dejar algo de trabajo para el brazo periodístico de la industria turística. Prefiero ocuparme de los aspectos sobre los cuales vamos a oír hablar menos (¿o nada?): impacto ambiental, impacto social y desarrollo sostenible.

Aunque haya que buscar las noticias con lupa, el proyecto ha estado rodeado de una gran polémica por su impacto ambiental. Basta ver las ilustraciones de su página web para entender que no se puede construir un hotel fastuoso en el medio de un pedazo intocado de selva tropical sin que le salga humo a la motosierra. Por no hablar de otros problemas como la sobreexplotación de acuíferos para garantizar el suministro de agua al hotel, desplazamiento forzado de la fauna local (que incluye especies amenazadas de extinción), incógnita sobre el destino de las aguas residuales y un largo etcétera que también incluye las especiales demandas de consumo energético, alimenticio y de otro tipo generadas por un establecimiento de lujo.

El que quiera puede leer la SOS – Itacaré. Su lectura es toda una lección sobre cómo se construye el desarrollo insostenible. Los temas son universales. Por parte de los ecologistas y representantes comunitarios, preocupación por el daño irreparable causado por la obra al medio ambiente y la fauna del local. Incertidumbre sobre la protección futura de la zona (no ha sido definido adónde irán las aguas residuales). Por parte de las autoridades y los inversores, la protección del medio ambiente que queda reducida a un trueque vergonzoso (una guardería y fondos para proyectos agrícolas para compensar la tala de árboles, y pelillos a la mar). Y algo que se cae por su propio peso: ¿no habría que haber atado todos los cabos antes de comenzar a talar el primer árbol?

Otra discusión igualmente interesante es la del impacto social de la obra. Causalmente o no, el hotel de lujo se instaló en un municipio que tiene el menor nivel salarial de toda la hotelería brasileña. Bajo nivel salarial que refleja la falta de capacitación y formación de sus habitantes. En vez de ofrecerles la posibilidad de formarse y mejorar sus conocimientos, lo que va a ocurrir es lo de siempre: mano de obra más cualificada venida de fuera que se queda con casi todos los trabajos – ciertamente los mejores -. Como os podéis imaginar, un hotel que tiene 7 empleados para cada huésped, incluyendo un mayordomo por habitación, no sale ahí contratando personas que ni siquiera están alfabetizadas. No hay, por tanto, contrapartida para la población que alberga el nuevo establecimiento. O sí la hay, pero en sentido negativo. Ya se empiezan a constatar los efectos socioambientales del flujo demográfico causado por la obra, con invasiones de terreno en todo el municipio y la eliminación de vegetación por todas partes. El alcalde de Itacaré, claro, afirma que lo que importa es la recaudación de impuestos, independientemente de que los empleos se queden con la gente del lugar o con la de fuera.

Podéis seguir, es solo buscar “paralisação” y “warapuru” en Google para ver el resto de la historia, con una sucesión de pedidos de suspensión de la obra por parte de fiscales, decisiones de jueces que anulan el pedido de los fiscales, nuevos recursos, nuevas decisiones judiciales a favor del hotel. Todos sabemos que la historia va a tener un final feliz – para los dueños del hotel -. No vale la pena continuar, porque hemos visto esta película numerosas veces. Autoridades a todos los niveles, periodistas de viajes, a todo el mundo se llena la boca a la hora de hablar de un futuro sostenible para el turismo en el país. Pero el concepto de sostenibilidad es mucho más que un eslogan. Hay que ser militante y practicarlo. No hay que aceptar que alguien le ponga el calificativo eco a algo que ciertamente lo es. A mí no se me puede caer la baba ante un proyecto como el Warapuru. Más bien, se me llena el corazón de tristeza. Hay que haber recorrido muchos kilómetros de costa brasileña para ser consciente de lo que nos estamos cargando.

P.S.: me puse a escribir esta entrada a raíz de un comentario en 53 lugares para conocer, según The New York Times sobre la perplejidad que le provocaban a Jorge Gobbi las justificativas dadas por el periódico estadounidense para la elección de Buenos Aires. Explorando esa lista del diario neoyorquino me encontré con el proyecto del Warapuru mencionado en el puesto 41 de la lista:

It ended up on several “it” lists before a single guest arrived. But the Warapuru, a lavish eco-resort, is expected to finally open next year. Designed by the London-based Anouska Hempel, the resort has brought attention to Itacaré, an under-the-radar beach town on Brazil’s north coast that draws celebrities and the elite of Rio de Janeiro.

Y si al NYT, representante de lo más lúcido de la prensa estadounidense, no parecen importarle demasiado las consideraciones ambientales (acepta lo de eco sin pestañear), no esperéis mayor sensibilidad de la prensa brasileña, que va a estar más interesada en los muebles y la decoración de los cuartos, y en el menú del restaurante. Al fin y al cabo, no podemos desdeñar los pingües beneficios que el turismo de lujo genera para quien informa sobre él.

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top 10: joyas brasileñas
top 10 playas: edición de 2009

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19 December 2007 | By More