En el sacolão

16 Junio 2008 Tony Publicado en comida y bebida, fotos de Brasil, muy brasileño 3 comentarios »

El sacolão es la verdulería brasileña. A lo grande. Cada barrio tiene uno, y cada persona tiene su sacolão favorito. Nuestro sacolão actual es de dueños japoneses, lo que en São Paulo es garantía de calidad, ya que fueron (y siguen siendo) los inmigrantes japoneses los que tomaron las riendas de la producción hortofrutícola en la región.

lime / lima

Es divertidísimo ir al sacolão, siempre hay un nuevo descubrimiento, una fruta del Amazonas, una esquisitez japonesa. Por no hablar de las numerosas variedades de frutas ya conocidas, como el plátano, la piña, el mango.

inhame / ñame

En una visita reciente al sacolão, los chicos que van colocando las frutas en las mesas habían organizado una montaña interminable de naranjas (hago un inciso, la naranja es una de las pocas frutas brasileñas que siempre me ha decepcionado, probablemente acostumbrado a las delicias del Levante español; y ojo que el estado de São Paulo es una potencia mundial en el cultivo del cítrico).

naranjas / oranges

En el sacolão el cliente escoge las frutas, que va colocando en su carrito para después pesarlas en la caja y pagar. El cliente puede tocar, manosear e incluso probar las frutas que han sido previamente abiertas para ese fin. Atención a los brasileños, ni se os ocurra reproducir vuestro comportamiento en el sacolão cuando viajéis a España, donde corréis el riesgo de tener vuestras extremidades amputadas por los celosos tenderos de las verdulerías, que en muchos casos jamás de los jamases permitirán que un cliente ponga la mano en la fruta.


Fotografiando gente (2)

30 Mayo 2008 Tony Publicado en fotos de Brasil, muy brasileño 3 comentarios »

[Esta entrega de los Apuntes es la continuación de Fotografiando gente (1)]

NO PIDO PERMISO
No pido permiso cuando se trata de una actuación pública en la que está permitido hacer fotos (encuentro deportivo, actuación folclórica).

Toyo Matsuri

No pido permiso cuando las personas fotografiadas ocupan una parte pequeña de la fotografía o no son la parte central de la misma. Es imposible ir parando a todo el mundo que pasa por la calle para pedirle permiso. En realidad, en estos casos no se puede ni siquiera hablar de retrato.

ladeira do Porto Geral, São Paulo

CUANDO NO ME DAN PERMISO
Si alguien explícitamente o implícitamente me hace saber que no quiere ser fotografiado, guardo la cámara y me voy a otro lugar. Todo el mundo tiene derecho a negarse a ser fotografiado, por la razón que sea. Una de las cosas más feas que puedes hacer es valerte de un zoom para robar una foto que te ha sido negada por la persona a la que estás fotografiando. No lo hagas.

Igualmente, cuando soy consciente de que en un lugar las fotografías están mal vistas, ni saco la cámara. No fotografío ni a policías ni a militares (a no ser que me interese hacerlo y tenga constancia de que tengo permiso), no fotografiaría mujeres en países islámicos a no ser que tuviera la constancia explícita de que puedo hacerlo.

NO PAGO
No me siento cómodo pagando para que alguien me deje hacerle una foto, y por eso no lo hago. Un truco infalible, especialmente con artesanos y vendedores, es comprarles algo (¡un vendedor satisfecho rara vez se niega a ser fotografiado!). Con la siguiente rendeira de Florianópolis (artesana que hace encaje de bolillos) estuvimos conversando un buen rato y viendo el trabajo que elaboraba y vendía antes de pedirle permiso para hacerle varias fotos, en las que se reflejó perfectamente el semblante de concentración del que realiza una actividad manual compleja.

Lagoa da Conceição

Pero nunca pago directamente por el derecho de fotografiar.

Con esta segunda entrega cerramos los textos sobre cómo fotografiar a extraños. Pero volveremos más adelante a hablar de los retratos, un género fascinante y bastante poco explorado en la fotografía viajera.

ÍNDICE de los APUNTES DE FOTOGRAFÍA VIAJERA


pão de queijo

13 Mayo 2008 Tony Publicado en comida y bebida, muy brasileño 12 comentarios »

La entrada de hoy está dedicada a una de las mayores contribuciones de Brasil al mundo: el inconfundible, inimitable y genuinamente brasileño pão de queijo. Claro que habrá quien - justificadamente - quiera delimitar un poco más esa cuota de méritos: porque el pão de queijo es, antes que nada, una institución mineira (del estado de Minas Gerais).

pão de queijo

El pão de queijo se elabora con fécula de mandioca, huevos, sal, leche y queso. Es de formato redondo y lo podéis encontrar en diferentes tamaños. El pão de queijo se come caliente, y si ha sido bien asado debe tener una consistencia suave y ligeramente cremosa. Nunca debe quedar correoso.

Os podéis encontrar el pão de queijo en el desayuno del hotel o pousada en el que os estéis alojando. Cuanto más hacia el nordeste, más disminuyen las posibilidades de que aparezca en el desayuno. También lo podéis comer en cafeterías, donde muchas veces se pide para acompañar al café de mitad de la mañana. Existe una cadena de cafeterías cuyo nombre es “Casa do Pão de Queijo”.

pão de queijo

Los que vivimos en Brasil tenemos también la opción de comprar en cualquier supermercado el pão de queijo congelado para asarlo en casa. Existe también una masa ya preparada para elaborar el pan (solo hay que añadir leche) que puede ser llevada al extranjero sin ningún problema.

En Colombia existe un producto muy parecido, el pandebono, que se diferencia principalmente del pão de queijo en su forma (es achatado).


El mejor café del mundo

28 Abril 2008 Tony Publicado en comida y bebida, muy brasileño 3 comentarios »

café

Que no se enfaden los colombianos por el título de esta entrada, claro. Brasil entró en el siglo XXI como principal exportador de café del mundo (en 2004 era responsable por el 35% de las exportaciones mundiales), posición que ocupaba desde hace décadas. Su consolidada fama se debe sobre todo a la alta calidad que poseen los granos cultivados en una extensa zona de su territorio y a la gran variedad de tipos de cafés.

Los principales estados productores de café (en orden de importancia) son Minas Gerais, Espírito Santo, São Paulo, Paraná y Bahía. Los cafés de mejor calidad se concentran en el sur y el Cerrado de Minas Gerais, y en la Mogiana del estado de São Paulo.

Museu do Café / Bolsa do Café, Santos

En líneas generales, el café brasileño es conocido por su sabor suave, de aroma agradable y de contenidos equilibrados - es decir, ni demasiado amargo, ni demasiado ácido -.

Su omnipresente influencia en el país se revela tanto en la historia - estuvo en la raíz de las olas de inmigración italiana y japonesa a São Paulo y fue el producto que impulsó el crecimiento de ésta y otras ciudades - como en las artes (solo hay que pensar en artistas como Cândido Portinari o Benedito Calixto, y en la espectacular Bolsa do Café de Santos).

Museu do Café / Bolsa do Café, Santos

No os sorprendáis si, al probar en una panadería o en un bar el genuino cafezinho éste os decepciona, quedándose bien lejos de todo lo que os habían contado sobre el café brasileño, o melhor do mundo. Los brasileños se justifican con un curioso dicho: “Aquí se produce buen café, pero éste no se queda con nosotros”. No mienten. El mejor café brasileño se exporta.

Sin embargo, en los últimos años hemos asistido a una revalorización del café dentro de Brasil, sobre todo a raíz de la creciente popularización de las cafeterías especializadas. Cada vez más el gusto por la bebida se va refinando y demandando una mayor calidad. Hoy ya se encuentran establecimientos en los que se pueden saborear variedades y mezclas de granos regionales, cuyas principales especies son Matas de Minas, Sul (cítrico), Cerrado, Paraná (suave), Bahía, Mogiana (dulce) y Espírito Santo.

Museu do Café / Bolsa do Café, Santos

Las ciudades que ofrecen las mejores cafeterías especializadas son São Paulo, Río de Janeiro, Santos y Curitiba. Santos, por méritos propios, es además conocida como la “ciudad del café”, y alberga uno de los museos más interesantes de Brasil, el Museu do Café, al que le he dedicado una entrada en el blog de São Paulo (Museu do Café).

A los que queráis llevar café brasileño a vuestros países, estad atentos a los sellos que garantizan la calidad: B.I.C. (media-superior) y C.E.A. (superior-especial). Muchas de las cafeterías especializadas venden sus mezclas propias, a parte de los granos molidos en el acto a un precio razonable.

cafés / coffees

En una próxima entrada veremos los diferentes formatos en los que se presenta el café, con algunos consejos para poder entenderse en la cafetería.

Esta entrada ha sido escrita a cuatro manos, las mías y las de Javier Muniain, un hispanobrasileño con una pasión el café y por Santos que le llevó incluso a hacer un curso de barista.


café-da-manhã

24 Marzo 2008 Tony Publicado en comida y bebida, idioma, muy brasileño 8 comentarios »

En el portugués de Brasil (en Portugal usan un calco del francés, pequeno-almoço) el café-da-manhã es nuestro desayuno. En Brasil, y por regla general, el desayuno siempre está incluido en el precio del alojamiento. No importa si el alojamiento es caro o barato, siempre va a haber desayuno. Hasta en el humilde cuarto que le alquilamos a la Tía Rita en Atins (Maranhão) nos sirvieron un desayuno (increíblemente básico, todo sea dicho). En el contexto brasileño, los establecimientos que no incluyen el desayuno en el precio lo hacen porque pertenecen a alguna red extranjera de hoteles que no se ha adaptado a las costumbres brasileñas, o porque son unos tacaños (¡o ambas cosas al mismo tiempo!).

desayuno

El desayuno de la pousada o el hotel brasileño es mucho más abundante y variado que el café con croissant y zumo de los desayunos continentales europeos. Contiene tres ingredientes principales: fruta, porque a los brasileños les encanta comer fruta al comenzar el día; platos salados (como mínimo habrá jamón y queso para prepararse un sandwich) y dulces. Además de zumos.

desayuno

Dependiendo del lugar, las opciones serán más o menos variadas, y cambiarán de un día a otro. Es normal, por ejemplo, que haya cierta variedad en los sabores de los zumos. Que los dulces también cambién de un día a otro. También podéis esperar un toque regional, como una tapioca rellena en el nordeste.

desayuno

Para los que viajan con un presupuesto ajustado, el desayuno brasileño es una buena ocasión para hacer acopio de energías para durar casi todo el día.

Los mejores desayunos que hemos probado hasta ahora fueron en la Pousada Vila Kalango, Jericoacoara, en Jericoacoara, y en el Porto Preguiças Resort, en Barreirinhas, en los Lençóis Maranhenses. Tan espectaculares como los lugares en los que se encuentran. ¿Y vosotros? ¿Dónde habéis comido vuestro mejor desayuno?


Catupiry (y requeijão)

18 Marzo 2008 Tony Publicado en comida y bebida, idioma, muy brasileño 6 comentarios »

Una de las grandes contribuciones de São Paulo a la gastronomía brasileña es un queso que atiende por el nombre de su fabricante: el Catupiry®. Confieso que viví en São Paulo un mes sin llegar a entender bien qué era eso del catupiry que veía en menús y carteles. Frango con catupiry, ¿qué rayos será eso?, me preguntaba. Debe ser alguna cosa asquerosa, por si acaso no lo voy a pedir.

Con propiedad, el catupiry es un tipo de requeijão, que en el portugués de Brasil es un falso amigo, porque no tiene el mismo significado que la palabra española. El requeijão brasileño es un queso cremoso muy popular, formado por la nata de la leche cuajada. El requesón que conocemos los hispanohablantes -queso fresco similar a la ricota- se obtiene con un segundo procesamiento del suero lácteo. El requeijão brasileño tiene consistencia cremosa y es ideal para untar. El requesón tiene textura granulosa.

Catupiry

El requeijão Catupiry fue inventado en 1911 por una pareja de italianos, que en 1934 abrieron su primera fábrica en São Paulo. Fue tal su éxito que el nombre de la marca llegó a convertirse en sinónimo de requeijão. El queso de la Catupiry es de una categoría superior, y en muchas ocasiones lo que os anuncian como catupiry no es más que un sucedáneo de menor calidad. En su página web podéis conocer más sobre la historia del queso.

El catupiry se usa en varios platos de la gastronomía brasileña, pero lo encontraréis principalmente como ingrediente del pastel de feira, de las pizzas, y de muchos platos con marisco y crustáceos (camarão ao catupiry, ¡delicioso!). Tiene un sabor muy diferente al del queso tradicional.

El catupiry se vende en cajas redondas, en pequeños tarros de plástico, y en bolsas triangulares de plástico.


cangas

12 Febrero 2008 Tony Publicado en muy brasileño 3 comentarios »

canga / pareo / sarong

Las credenciales de los brasileños como auténticos reyes de la playa están más que establecidas. Han convertido el hecho de pasar el día al lado del mar en un auténtico arte. Un pequeño detalle que diferencia a brasileños de turistas de otras nacionalidades es que los primeros no suelen llevar a la playa toallas y sí las omnipresentes cangas, prenda de vestir ligera y práctica donde las haya (similar a nuestro pareo o al sarong oriental). La canga nos proporciona una superficie agradable para tumbarnos sobre la arena además de poder ser vestida de diversas formas dependiendo de la forma en que sea anudada. Si tenéis la suerte de toparos en alguna playa brasileña con un vendedor ambulante dicharachero e ingenioso os hará una demostración de los múltiples usos de la canga.

canga, pareo, sarong

La playa es, de hecho, uno de los lugares más socorridos para hacerse con una canga. Tarde o temprano os vais a encontrar con alguien vendiéndolas. Además de las playas, las podéis ver en tiendas de todos los pueblos y ciudades turísticas de Brasil. Las más sencillas cuestan a partir de R$10. Ya sabéis, en vuestro próximo viaje a Brasil se os permite olvidaros la toalla en el hotel. Con la canga es suficiente.

canga, pareo, sarong


Falsos amigos: pastel

15 Noviembre 2007 Tony Publicado en comida y bebida, idioma, muy brasileño Sin comentarios »

Los más lamineros -término muy usado en Aragón, con registro académico y todo, que significa goloso- que no se emocionen ante la visión del término portugués pastel (forma abreviada de pastel de feira). Se trata de una especie de empanadilla [empanada en buena parte de América Latina] de hojaldre, de forma rectangular, frita, y con diferentes rellenos (queso, tomate, carne, bacalao).

pastelaria Yoka

El antepasado del pastel es el rollito de primavera chino. Llegó a Brasil de manos de los inmigrantes japoneses que escapaban del país durante la Segunda Guerra Mundial. Para intentar pasar por chinos, y evitar la discriminación de la que eran víctimas los ciudadanos de países del Eje, se dedicaron a preparar recetas chinas con un toque japonés.

El pastel está fuertemente asociado con São Paulo, y es una comida muy popular que se encuentra en todos los mercados de alimentos al aire libre (las feiras, de ahí el nombre de pastel de feira). Lo tradicional es comer el pastel acompañado de caldo de cana -un zumo de caña de azúcar-. Algunos pasteles, como el de bacalao que se puede degustar en el Mercado Municipal de São Paulo, han alcanzado estatus de referencia obligada para el que pasa por la ciudad.

pastelaria Yoka

Nuestro pastel dulce se traduce al portugués por bolo o también doce. Si queréis saciar vuestra hambre de dulce, en vez de una pastelería, buscaréis una confeitaria. En las pastelarias , claro, se fríen los pastéis.


Sueño de consumo

5 Octubre 2007 Tony Publicado en muy brasileño 5 comentarios »

No me resisto a reproducir el anuncio de un banco brasileño que encaja a las mil maravillas con el tema de mi reciente Cómo encontrar la playa desierta perfecta.

Siempre me pareció que aplicar indiscriminadamente aquello de que una imagen vale más que mil palabras muchas veces suponía una abdicación del derecho a la dialéctica. Pero en este caso, poco más tengo que añadir.

Vi el anuncio mencionado en el Apocalipse Motorizado.


Cómo encontrar la playa desierta perfecta

3 Octubre 2007 Tony Publicado en muy brasileño 12 comentarios »

Seis largos años de experimentos, mediciones, trabajo de campo y demás zarandajas han permitido al equipo de este blog - oséase, moi - elaborar una valiosa tesis que si bien no os garantizará la felicidad eterna, sí que os abrirá la puerta de las playas más desiertas de Brasil. Si queréis saber cómo llegar a la playa desierta de vuestros sueños, seguid leyendo este texto.

Pipa

El principal secreto de la fórmula para hallar la playa perfecta tiene normalmente cuatro ruedas, contamina el medio ambiente, y transforma a muchas personas perfectamente normales en auténticos energúmenos: el automóvil. A él me he referido ya repetidas veces en este blog y otros espacios, baste ahora saber que complicadas mutaciones genéticas han llevado al DNA del brasileño - especialmente, pero no exclusivamente, del urbanita - a contener el nucleótido de la dependencia automovilística. No existen otros mundos más allá de los límites a los que llega el coche. Solo hay libertad en el coche. El contacto con la naturaleza, mejor desde el coche.

Esta dependencia se puede desglosar porcentualmente de la forma que voy a desarrollar a continuación.

El 75,87% de los brasileños simplemente no va a la playa si no puede llegar a ella en coche. Para algunos, un paseo de 100 metros ya entra en la categoría del “no se puede llegar a ella en coche”. En algunas de las zonas del país se puede contemplar el espectáculo absolutamente imperdible de decenas, cuando no centenas, de coches estacionados en la arena de la playa, con las sombrillas, mesas y demás parafernalia plantificada justo al lado del coche. El efecto corrosivo del agua del mar no parece preocupar demasiado a los propietarios de los vehículos.

El 10,83% de los brasileños está dispuesto a caminar un máximo de 10 minutos para llegar a la playa desde el lugar en el que ha estacionado su vehículo. Si el camino fuera una fuerte cuesta esa tolerancia al ejercicio físico disminuye proporcionalmente a la pendiente.

El 7,38% de los brasileños están dispuestos a caminar un máximo de 10 minutos desde el lugar en el que les deja el transporte público (obsérvese que el 10,83% del párrafo anterior, y el 75,87% del primero no contemplan la posibilidad de desplazarse utilizando medios de transporte colectivo).

Estamos llegando a la parte más interesante de la fórmula. Sumados los porcentajes anteriores, queda una población residual del 5,92% que sí está dispuesta a caminar lo que haga falta (dentro de unos límites) para llegar a la playa de sus sueños. Ese casi 6% constituye el único obstáculo en el camino de la felicidad en forma de playa desierta.

La conclusión de este fundamentado estudio científico es, por tanto, la siguiente: cuanto más haya que caminar para llegar a una playa, mayores son las posibilidades de encontrarla completamente desierta. 30 minutos de paseo (le llaman “caminata”) os garantizarán la gloria.

Ya sé que los más sagaces me vais a decir que existe un pequeño fallo en este análisis, al concentrarse únicamente en el turismo brasileño, el que domina abrumadoramente todas las regiones del país. Efectivamente, este estudio no tiene en cuenta la irritante manía de los turistas extranjeros, especialmente de los europeos y los australianos, de estar dispuestos a caminar lo que haga falta para llegar a los lugares recomendados. Aunque el número de turistas extranjeros que visita Brasil es relativamente pequeño, y se concentra en áreas geográficas muy determinadas, la presencia de compatriotas u otros turistas extranjeros es una gran amenaza que no debe ser ignorada.

Trindade

Para llegar a la conclusión de este estudio fueron realizadas pruebas en varias playas brasileñas, con los siguientes resultados:

  • playa de Cachadaço (Trindade, Río de Janeiro). Hay que caminar 25 minutos desde el lugar en el que para el transporte público y 20 desde donde se deja el automóvil. Número de turistas en la playa: 2. Número de turistas extranjeros: 2.
  • playa de ponta do Apagafogo (Arraial d’Ajuda, Bahía). 10 minutos caminando por la playa desde el transbordador, o una hora y media desde Arraial. Número de turistas en la playa: 2. Número de turistas brasileños: 2 (pero era una pareja joven muy acaramelada que había buscado un lugar “remoto” para practicar las artes amatorias).
  • playa de Caburé (Maranhão). El coche no llega a la aldea. Número de turistas en la playa: 0.
  • bahía dos Porcos (Fernando de Noronha). Solo se puede llegar caminando o en barco. Número de turistas en la playa: 0.
  • praia Grande (Ubatuba). Se puede aparcar el coche al pie de la playa. Número de turistas en la playa: 3.285. Número de turistas brasileños: 3.285.

No podría cerrar esta sesuda reflexión teórica sin señalar las tres motivaciones que me llevaron a escribir este texto. La primera fue la mirada atónita (¡qué susto me dio, los ojos se le salieron de las órbitas!) de la simpatiquísima recepcionista de la pousada de Arraial d’Ajuda cuando le dijimos que queríamos ir a una playa un poco distante del pueblo. “¡Pero eso está lejísimos!!!!!!!!!”, nos dijo con evidente alarma en el tono de su voz. “¿Cuánto?”, le preguntamos. “Una hora caminando”, fue su respuesta.

La segunda motivación fue un artículo sobre Fernando de Noronha que estaba ojeando este sábado en un quiosco. En él aparecían una serie de cosas imprescindibles que había que hacer en Noronha, ese paraíso natural sin igual. Y en el tercer lugar de la lista (o cuarto, ya no me acuerdo) se leía: “alquilar un buggy” para desplazarse por la isla (¡una isla diminuta!). Te da más libertad, nos dicen. Realmente, debe ser el ADN. Porque la última cosa que se me pasaría por la cabeza estando en la idílica Noronha es alquilar una máquina pedorra insaciable vomitadora de dióxido de carbono para llegar a lugares donde el transporte público me lleva con la mayor comodidad y comfort. Eso sí, hay que esperar a que venga el autobús (es un transporte colectivo, a fin de cuentas) y también hay que caminar 20 minutos desde la parada del mismo. El taxi te acerca un poco más. Ojo, mi crítica no va dirigida al que alquila un buggy en Noronha y sí al que dice que es una de las cosas imprescindibles que hay que hacer en la isla. Para mí, imprescindible en Noronha es bucear hasta que te salgan escamas en la piel.

La tercera fue el anuncio de una inmobiliaria que está construyendo una urbanización de lujo en São Paulo, urbanización que contiene un pedazo de “bosque nativo” (en el lenguaje de las inmobiliarias, “bosque nativo” es un eufemismo que significa “los cuatro árboles que no nos cargamos al construir el edificio en un pedazo de bosque intacto hasta la llegada de nuestras máquinas”). Entre las opciones de ocio dentro de la urbanización, pásmense, la publicidad menciona el “jeep para pasear por los senderos del bosque”. Para internarlos.

Arraial d'Ajuda

P.S.: algunos aclaraciones, que no quiero una avalancha de comentarios. En primer lugar, nótese el tono humorístico de este artículo. En segundo lugar, sí, hay muchos, muchísimos europeos y latinoamericanos para los cuales la vida sin coche no tendría sentido. La gran diferencia que veo con Brasil es que el porcentaje de los que sabe prescindir del coche, especialmente cuando se trata de disfrutar de la naturaleza, es mayor allende las fronteras brasileñas. Y, finalmente no, ningún organismo regulador de pesos y medidas quiso otorgar su visto bueno a las cifras presentadas en esta entrada.

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Sueño de consumo