En la entrada correspondiente a Porto Seguro, la lectora Analia me hace una pregunta que suscita varios asuntos muy interesantes y relevantes:
Les cuento que soy argentina y viajo de vacaciones a Porto Seguro (Cabralia) en Febrero 2008. Nunca antes fui a Brasil y estoy sumamente ansiosa.-
Una de las cosas que lei en internet es acerca de la “maravilla” que es la excursion a Recife do Fora y ahora leo en el blog:
“LO QUE MENOS NOS GUSTA: el crimen medioambiental perpetrado a diario en el Recife de Fora”
“CUIDADO CON: el paseo de barco al Recife de Fora, dependiendo del estado del mar, os acordaréis de él toda vuestra vida”
Quien me cuenta mas sobre este tema???
De entrada, quiero dejar claro un punto relacionado con los blogs de viajes (y por ende, los blogs sobre cualquier otra temática) que me parece fundamental: los blogs dieron a los viajeros el poder que antes solo tenían los medios de comunicación. En el terreno del turismo, durante décadas el monopolio de la información recayó casi exclusivamente en partes con intereses creados. A nadie se le escapa que el turismo es una actividad económica muy importante. Hoteleros, autoridades, editoriales y sus anunciantes; hasta hace bien poco eran ellos los únicos que nos decían adónde había que ir, dónde había que alojarse, qué había que comer y con quién había que contratar las actividades.
Los foros de viajes en un primer momento, y ahora ciertamente los blogs, han dado a ese protagonista hasta ahora silencioso de los viajes la oportunidad de hacer oír su voz. El principal compromiso de la voz de ese viajero que ahora relata sus andanzas por el mundo es consigo mismo y con su propia experiencia y sentimientos. Y, de repente, otros viajeros han pasado a valorar más la experiencia de esa nueva voz, y a relativizar el mensaje de los de siempre. Este cambio ha asustado ciertamente a los antiguos guardianes de la verdad, y ha provocado movimientos muy interesantes en la blogosfera. En Brasil, y de ello me ocuparé dentro de unas semanas, el mayor grupo editorial del país ha intentado poner su pica en Flandes pasando a controlar una experiencia bloguera en la que la participación colectiva era esencial.
Toda esta introducción me parecía necesaria para llegar al meollo del asunto. La excursión al Recife de Fora es una “maravilla”, según las fuentes que nuestra lectora ha encontrado en Internet, porque de ella dependen directamente las empresas que organizan el paseo, e indirectamente la imagen del principal destino del turismo de masas brasileño. Llega el viajero independiente, al que esas dos causas ni le van ni le vienen, y se encuentra con una realidad diametralmente diferente. Y aquel viajero que tiene un blog, relata lo que vio, lo que leyó y lo que aprendió. Y lo que este bloguero sabe sobre el Recife de Fora es lo siguiente:
- el Recife de Fora es un área protegida. Solo una parte pequeña está abierta al público. Pero como los barcos llegan con centenares de turistas, estos no respetan los límites y acaban accediendo a áreas preservadas en las que no deberían estar. Los inspectores del gobierno no consiguen poner coto al descontrol.
- los arrecifes han sido tan machacados por el turismo predatorio que apenas queda vida en ellos. Cito de una página de la Fiscalía de Bahía: “muchos turistas vuelven frustrados, porque no consiguen ver nada”.
- todavía peor, en la misma página citada anteriormente se dice que “el mayor problema no es el pisoteo de los corales, los de la superficie ya están muertos. Lo que hay que combatir es la pesca salvaje”.
- la Fiscalía del Estado ya impuso límites al número de turistas que podían visitar los corales por día. Esos límites fueron sistemáticamente ignorados por los propietarios de los barcos que llevan a los turistas a la zona.
Y podría seguir con el Recife de Fora pero lo dejo aquí para no aburrir a los lectores. Como me negué a hacer la excursión, no puedo dar información de primera mano. Sin embargo, y por falta de información, caí en la trampa de otra excursión parecida, a los arrecifes de Maracajau, cerca de Natal. De la forma que son descritos en la propaganda turística, alguno puede llegar a pensar que hay un pedazo de la Gran Barrera de Coral australiana en Brasil.
Lo que vi ahí ya lo conté. Gente haciendo picnic en las balsas y tirando la basura al mar. Centenares de turistas golpeando con las aletas los corales y rompiéndolos. Todo el mundo tocando los corales. Un fondo marino en el que solo se veía la arena levantada por los coletazos de los turistas y los pedazos de coral rotos flotando. Peor todavía, pasividad y connivencia total de los responsables cuando fueron avisados de lo que estaba pasando. Turismo salvaje y descontrolado. Con la connivencia de la operadora Maracajau Divers. Un turista portugués que había contratado un buceo autónomo con ellos estuvo a punto de agredir físicamente a uno de los buceadores de la empresa ante el timo tan grande que supuso el servicio que le dieron.
Por lo que he leído, la situación no es muy diferente en esa otra gran meca del turismo de masas brasileño, Porto de Galinhas. Millares de turistas que pisan los arrecifes, arrancan trozos de los mismos y dan de comer a los peces. Una vez más, con la connivencia de las autoridades.
Esta es, a grandes rasgos, mi explicación sobre las discrepancias entre lo que he escrito en este blog, y lo que se encuentra en Internet. Ojeando las páginas de una revista de viajes uno se recrea con una visión color de rosa del mundo. La realidad, afortunada o desgraciadamente, es más rica en matices.
Para el que quiera entender de forma visual lo que he intentado explicar en esta entrada, puede echar un vistazo a esta foto y esta otra; fueron hechas en los corales de Maragogi, en teoría mucho más preservados que los citados en esta entrada.
VER TAMBIÉN EN ESTE BLOG: Corales brasileños: manual de uso para turistas conscientes



















