
Los libros basados en listas se han convertido en un fabuloso fenómeno editorial del que no han escapado los viajes. Con los royalties que se debe haber embolsado Patricia Schultz por su 1,000 places to see before you die se puede jubilar y dar la vuelta al mundo ininterrumpidamente durante el resto de su vida. La Rough Guide también se ha apuntado al fenómeno con motivo de su 25 aniversario. Uno de los títulos que han lanzado se llama 25: Wonders of the World que, como su nombre indica, está dedicado a presentar una lista de 25 maravillas del mundo. En la lista os vais a topar con los sospechosos habituales (la Ciudad Prohibida en Beijing, el Taj Mahal, los gigantes de la isla de Pascua, Angkor Wat, el glaciar Perito Moreno y otros lugares igualmente maravillosos). Y con una presencia cuando menos inverosímil: la presa de Itaipú, en Foz de Iguazú. A ella me quiero referir en esta nota.
Colocar la presa de Itaipú en una selección de 25 maravillas del mundo solo puede tener dos explicaciones: la primera, menos probable, sería que la persona que decidió incluir a Itaipú en la lista es un ingeniero apasionado por los megavatios y el poder generador de energía del agua en movimiento; la segunda, mucho más probable, es que quien incluyó Itaipú en la lista simplemente nunca estuvo en el lugar.
Esta nota tiene un único propósito: alertaros para que no perdáis un minuto en las maravillosas cataratas de Iguazú para visitar la presa, que es uno de los lugares más decepcionantes que he visitado en Brasil. La presa de Itaipú es visualmente horrorosa. No esperéis encontraros una Hoover Dam y mucho menos una presa de las Tres Gargantas. La presa de Itaipú es achatada y muy ancha. Con el aliviadero cerrado (lo que ocurre la mayor parte del tiempo), es un montón de cemento sin la más mínima gracia. No hay montañas alrededor, no hay una garganta espectacular dentro de la cual fue insertada la presa. Nada de eso. No vale la pena.
Hace unos días informé en este mismo blog que la visita a la presa había dejado de ser gratuita.
¡Qué pena, Rough Guides! Claro que todas las listas son discutibles, pero a mí me parece que hay una clara distinción entre lo argumentable y lo ridículo. Y la inclusión de la presa es ridícula, sí, todavía más si se tiene en cuenta que las impresionantes y arrebatadoras cataratas de Iguazú no han merecido esa misma distinción.